Religi贸n cristiana del pueblo

脥ndice

1 Pluriformidad y transformaci贸n

2 Lo cristiano en la poblaci贸n

3 Discernimiento b铆blico y teol贸gico

4 Fe y energ铆a teol贸gica del pueblo

En las Am茅ricas se constatan creencias plurales, festivales, 茅ticas y procesos simb贸licos. Al discernir cada realidad hay que apartarse de dicotom铆as (verdad/error, bueno/malo, etc.). Cada terminolog铆a tiene marcos te贸ricos e implicancias en la acci贸n: cristianismo, catolicidad, fe y religi贸n, espiritualidad, creencia de 茅lite, devoci贸n multitudinaria. El concepto de religi贸n se refiere m谩s a instituciones. La espiritualidad es atribu铆da m谩s a movimientos eclesiales y tambi茅n a vivencias m谩s o menos aut贸nomas.

Se trata pues de realidades heterog茅neas y complejas, en las que se desenvuelven identidades, conflictos y aspiraciones. Son vivencias portadoras del sensus fidelium y de carismas del pueblo de Dios (LG 12). Con cordial admiraci贸n, y tambi茅n de modo cr铆tico e interdisciplinario, vale desentra帽ar procesos creyentes en la poblaci贸n latinoamericana. Cada ciencia tiene sus modos de entender lo religioso. Las teolog铆as suelen distinguir la religi贸n humana de la fe que responde a la Revelaci贸n. En 1979, los Obispos en Puebla indicaron que la religiosidad no s贸lo es 鈥渙bjeto de evangelizaci贸n, sino que en cuanto contiene encarnada la Palabra de Dios鈥 (n. 450) el pueblo se evangeliza a s铆 mismo; en el 2007, en Aparecida, nuestros Obispos advierten que si ella es devaluada 鈥渟er铆a olvidar el primado de la acci贸n del Esp铆ritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios鈥 (n. 263).

Las vivencias de la poblaci贸n latinoamericana y caribe帽a manifiestan protagonismos del laicado, de la mujer, de gente sencilla. Tambi茅n muestran inculturaciones de la fe, de su interculturalidad, de autogesti贸n teol贸gica, de acentuaci贸n carism谩tica. Los actuales comportamientos e imaginarios socio-espirituales provienen de varias matrices (del 谩mbito mestizo, urbano y rural, ind铆gena, afro, migrante, y dem谩s) y de procesos de transformaci贸n. Cuando la labor teol贸gica dialoga con lo aportado por las ciencias, ella reconoce rasgos (de car谩cter regional y 茅tnico, et谩reo, femenino/masculino, socio/pol铆tico, emocional, est茅tico, confesional, y dem谩s) que condicionan lo que es denominado religi贸n.

Sin embargo, a menudo estas realidades son tratadas de modo instrumental (por grupos pudientes, por el clero, por personas fan谩ticas, por asociaciones laicas); ya sea para idealizarlas o para denigrarlas, o para sostener planes econ贸mico-culturales, clericales, pol铆ticos, nacionalistas. En medio de estas tensiones puede transparentarse (o puede ocultarse) lo genuinamente cristiano que est谩 enraizado en el Evangelio.

El escenario es polifac茅tico y transcendente:

鈥渓a religi贸n, adem谩s de manifestarse en una multiplicidad de voces que la narran desde la experiencia y otras muchas que la estudian desde momentos y culturas distintas鈥 se plasma en una diversidad de lenguajes que intentan en ocasiones comunicar la incomunicabilidad de la experiencia recurriendo al s铆mbolo, al mito, al rito, a la doctrina鈥︹ (DIEZ DE VELASCO, GARCIA BAZAN, 2012, p. 11).

En las regiones cristianizadas, la gama de creencias y ritos (y sus transformaciones) interpelan la labor teol贸gica y eclesial. Caben lecturas interdisciplinarias, y un rol espec铆fico de la teolog铆a. No se descartan paradojas ni preguntas abiertas. Lo simb贸lico, as铆 como su entorno material y social tienen un sello polis茅mico que sobrepasa la explicaci贸n unidimensional. La fidelidad al Evangelio conlleva ver cu谩ndo lo religioso es menos o m谩s humanizador, y a fin de cuentas ver en qu茅 medida hay continuidad o discontinuidad con la revelaci贸n divina. Cabe pues un discernimiento comunitario de mediaciones religiosas y de formas de fe, un discernir a la luz del amor primordial a Dios y al pr贸jimo.

Por ejemplo, cabe examinar testimonios durante fiestas cat贸licas: 鈥減edimos una bendici贸n que nos da la Virgen, entonces estamos viviendo tranquilos, sin problemas鈥 Podr铆a perder cualquier cosa menos mi fe鈥 si queremos ir a un desarrollo, que haya esp铆ritu colectivo de un pueblo鈥 (IRARRAZAVAL, 1998, p. 165-6). Al superar problemas y aspirar al desarrollo, la fe del pueblo tiene pautas culturales y religiosas, que merecen confrontarse con el Evangelio solidario y escatol贸gico. El criterio b铆blico primordial es el desenvolvimiento del amor (y no la superioridad de tal o cual religi贸n o forma de creer).

1 Pluriformidad y transformaci贸n

Se cuenta con estad铆sticas sobre mayor铆as cat贸licas (aunque est谩n disminuyendo), el auge evang茅lico/pentecostal en el siglo 20, un 10 a 20% de personas sin religi贸n -que creen en Dios y no est谩n afiliados a una religi贸n o iglesia-, actitudes post-secularistas y consolidaci贸n de espiritualidades (1). Hay significativas diferencias dentro del catolicismo y entre las denominaciones cristianas. Tambi茅n es pluriforme la adhesi贸n a Dios, la representaci贸n de Cristo, devoci贸n a santos y creencia en milagros, la oraci贸n personal (mayormente fuera de servicios oficiales), y las inculturaciones en torno a la Virgen Mar铆a (Guadalupe, y millares de cultos locales).

Todo esto suscita diversas interpretaciones: reconfiguraci贸n de lo sagrado; consumo de bienes religiosos de modo privado: 鈥渘o interior das Igrejas a religi茫o se invidualiza, vale cada vez mais a experi锚ncia e n茫o a cren莽a institu铆da鈥 (BENEDETTI, 1998, p. 31); la cultura plural latinoamericana tiene como n煤cleo 鈥渆l humanismo cat贸lico popular鈥 (GALLI, 2014, p. 62); diversificaci贸n de opciones creyentes y espectro de fundamentalismos (caracter铆sticos de la modernidad); re-encantamiento con Jes煤s y su iglesia. La interpretaci贸n esencialista (鈥渟铆ntesis mestiza鈥 o 鈥渕atriz cat贸lica鈥) no percibe numerosas fases y corrientes de inculturaci贸n de la fe.

La din谩mica religiosa (de cada sector del pueblo y de las 茅lites) es cambiante y ambivalente. La gama de formas de 茅tica, mito, rito, asociaci贸n creyente, son relativamente aut贸nomas de la cristiandad de origen nor-atl谩ntico. Adem谩s, a nivel mundial se desenvuelve el marketing y el espect谩culo neo-sagrado (oleadas de evangelismo, culto a 铆dolos en la m煤sica y el deporte, etc.). Aunque el 鈥渃apitalismo tem funcionado como uma religi茫o potente, mas n茫o 茅 capaz de verdadeira transcend锚ncia鈥 (SILVA MOREIRA, 2012, p. 44). En t茅rminos generales hoy predomina la absolutizaci贸n del individuo y el marketing de lo religioso. En las Am茅ricas interact煤an las religiosidades; hay oleadas de sincretismo; y aumentan las corrientes de car谩cter carism谩tico.

Pues bien, en estos terrenos complejos, la responsabilidad eclesial es asumida de varias maneras. Es reconocida la ambivalencia y hasta la violencia dentro de lo sagrado. Algunos intentan restaurar y renovar tradiciones. Muchos contribuyen para modernizar el cristianismo. Otros sectores hoy impulsan un discipulado misionero, con opci贸n por gente postergada. Es palpable y agradecida la obra de Dios en la comunidad eclesial, y 茅sta abandona actitudes intolerantes. La fe cristiana 鈥渞econhece que a ac茫o do Esp铆rito 茅 captada e deixa vestigios nas outras religi玫es, que de modo algum se reduzem ao alcance restrito de uma an谩lise fenomenol贸gica鈥 (FRANCA MIRANDA, 1998, p. 98). Ya que nadie es propietario de la transcendencia, en diversas rutas humanas se encuentran huellas de Dios.

2 Lo cristiano en la poblaci贸n

En la conversaci贸n informal se ve como cristiano a quien trata bien a los dem谩s (y en segundo plano se ubican par谩metros sagrados). Con respecto a la religi贸n popular, el Episcopado Latinoamericano (2) difunde elogios y mesuradas cr铆ticas. Medell铆n ha subrayado virtudes y carencias; Puebla indica la necesidad de re-evangelizarla y purificarla; Santo Domingo trata bien las culturas ind铆genas, afros, y mestizas; Aparecida recalca lugares de encuentro con Jesucristo entre los que se帽ala la piedad del pueblo, y el 鈥渟er amigos de los pobres y solidarios con su destino鈥 (DA 257). De varias maneras es apreciada la fe en Dios, Cristo y su Madre, y las expresiones cat贸licas. Sin embargo, en muchos lugares el potencial evangelizador del pueblo es subordinado a la intervenci贸n pastoral (y a acatar ense帽anzas oficiales).

Luego del acontecimiento de Aparecida, sobresale el discipulado misionero de todo el pueblo de Dios (y de nuevo se abren puertas a la piedad corriente). 鈥淟a m铆stica popular acoge a su modo el Evangelio entero, y lo encarna en expresiones de oraci贸n, de fraternidad, de justicia, de lucha, de fiesta鈥 (FRANCISCO, EG 237); se trata de la alegr铆a del Evangelio.

Aunque muchos suponen que lo religioso es una instituci贸n del pasado, de hecho las creencias y pr谩cticas cambian incesantemente. Hay alteraciones en el cristianismo moderno, de ciudadanos racionales y pluralistas que, por ejemplo, no son sumisos a la moral y culto cat贸lico. La fe es vivida de acuerdo con el bienestar postmoderno (en devociones con soluciones inmediatas, y con ritos de caracter terap茅utico). Por otra parte, persisten y se transforman las simbolog铆as (en navidad y semana santa, en fiestas religiosas, en v铆nculos con los difuntos y con numerosos seres sagrados). Se reconfiguran identidades y asociaciones con rasgos cristianos.

驴C贸mo es comprendido lo cristiano? Se sol铆an privilegiar doctrinas y normas (lo cual es resistido por gran parte de las nuevas generaciones). Una mirada hist贸rica saca a la luz dimensiones socio-pol铆ticas y el pluralismo cristiano. De un modo filos贸fico, se ha subrayado la identidad y el sentido de ser cristiano. Los aportes de diversas ciencias (con sus marcos te贸ricos, metodolog铆as, hermen茅uticas) son empleados por la teolog铆a y la acci贸n eclesial. Esto permite superar posturas mono-culturales e impugnar el proselitismo fundamentalista.

En Am茅rica Latina y el Caribe varias corrientes teol贸gicas han estado atentas a la religi贸n del pueblo, ya sea mediante la lectura culturalista, o bien la liberacionista o la pastoralista (cfr RIBEIRO, 1984, p. 224-5). A los esfuerzos cient铆ficos se ha sumado la comprensi贸n teol贸gica de los signos de los tiempos y el escudri帽ar el sensus fidelium a fin de entender espiritualidades concretas de la poblaci贸n.

Una clave de interpretaci贸n es observar que la fe cristiana se hace religi贸n mediante lo cat贸lico en sentido amplio. 鈥淥 麓catolicismo麓鈥 mais que outras estruturas no interior do cristianismo, pretende articular uma 麓religi茫o麓 vivenciada pela 麓f茅麓, uma 麓f茅麓 que existe em forma de 麓religi茫o麓鈥 (SANCHIS, 209, p. 189). En las Am茅ricas la fe pluralmente religiosa tambi茅n es hondamente comunitaria (en contraste con la globalizada privatizaci贸n y el marketing de s铆mbolos). Por una parte sobresale la catolicidad in-culturada, in-religionada, plural; y por otra parte es incipiente el ecumenismo, y el di谩logo entre religiones y con la indiferencia. Los esfuerzos a favor de la justicia y la vida (y no s贸lo mediante textos y buenas intenciones) podr铆an transformar el ser latinomericano de acuerdo con el Esp铆rtu presente en todo el universo.

3 Discernimiento b铆blico y teol贸gico

驴Qu茅 elementos tiene un buen discernimiento de lo religioso? Hay que entenderlo a la luz de la palabra de Dios y la actual acci贸n del Esp铆ritu, y hay que retomar lineamientos eclesiales (en especial del Vaticano II, pautas dadas por el episcopado latinoamericano, iniciativas locales). Tambi茅n es necesario sintonizar con el sensus fidelium y la sabidur铆a de pueblos empobrecidos y sabios, y permitir que la labor cient铆fica interdisciplinaria vaya de la mano con el pensar con fe-esperanza-amor. No es una labor unidimensional, ni es funcional a una instituci贸n. Se trata de una labor complicada y siempre dispuesta a nuevas preguntas y b煤squedas.

Lo religioso es confrontado con la pr谩ctica de Jes煤s y el movimiento del Esp铆ritu. Jes煤s ha compartido la espiritualidad del pobre de su 茅poca (incluyendo oraciones en familia y peregrinaciones festivas); ha impugnado la violencia de la ley, el s谩bado, el templo, los funcionarios de la religi贸n; ha desenmascarado la piadosa soberbia de quienes 鈥渘o son como los dem谩s鈥 (Lc 18:11) y a maestros de la ley que 鈥減ara disimular (robos) hacen largas oraciones鈥 (Mc 12:38); y se ha alegrado de c贸mo los peque帽os y no los sabios reciben la Revelaci贸n (Lc 10, Mt 11). En otras palabras, la salvaci贸n proviene de la misericordia de Dios y la solidaridad humana.

Cualquier religi贸n es ambivalente y llena de trampas. Por eso hay que confrontarla con la primac铆a del amar (cfr Mt 12, Lc 10, 1 Cor 13) y en especial con la incondicional alianza de Dios con el pueblo pobre, con quien sufre y anhela vivir. Ante cada creencia y rito cabe preguntar 驴son mediaciones concretas en las que hoy se manifiesta el reinado amoroso de Dios y las bienaventuranzas del pobre (Mt 5, Lc 6)? 驴Existe una relaci贸n filial con el Abba de Jes煤s y su comunidad (Lc 11, Mt 6), y es solidario y eficaz el encuentro con Cristo presente en los postergados (Mt 25)?

Con respecto a la reflexi贸n latinoamericana, ella ofrece criterios relevantes. La teolog铆a de pueblos originarios no separa lo sagrado de lo profano, sino m谩s bien invoca y celebra poderes (como Pachamama, antepasados/as) que resuelven carencias y son bioc茅ntricos. Las teolog铆as afros resisten cualquier humillaci贸n, recalcan el omnipresente ax茅 o fuerza vital, y cultivan la simbiosis con seres protectores. Las teolog铆as feministas cuestionan 铆dolos androc茅ntricos, y reconocen a Dios en lo cotidiano. Tambi茅n las eco-espiritualidades ofrecen una comprensi贸n hol铆stica de la salvaci贸n en el universo. Por otro lado, la teolog铆a mestiza e intercultural conjuga diversas tradiciones religiosas y -como otras corrientes creyentes- reconoce en Mar铆a fuentes de vida sin barreras. Es decir, de varios modos la reflexi贸n (generada en estas tierras del Sur) est谩 en sinton铆a con iniciativas culturales-religiosas del pueblo.

La llamada teolog铆a del pueblo (desenvuelta en Colombia, Centroam茅rica, Argentina) exalta la fe popular. Por ejemplo, Lucio Gera anota que 鈥渘uestros pueblos han conservado en su religiosidad popular nada menos que la fe鈥 (AZCUY, GALLI, GONZALEZ, 2006, 790). Desde su inicio la teolog铆a de liberaci贸n la ve con cari帽o y ojo cr铆tico. Por ejemplo, Gustavo Gutierrez lamenta que ella siendo:

鈥渋ncomprensible y despreciada por la mentalidad ilustrada y burguesa, sus representantes no se niegan sin embargo a manipularla para defender sus privilegios鈥 Las experiencias religiosas del pueblo est谩n tambi茅n cargadas de valores de protesta, resistencia y liberaci贸n鈥 y en otro lugar explica la 鈥渆spiritualidad colectiva, eclesial, marcada por la religiosidad de un pueblo explotado y creyente鈥 que se dirige al Se帽or con la confianza y espontaneidad del hijo que le habla al Padre y le cuenta su dolor y su esperanza鈥 (GUTIERREZ, 1979, p. 353, GUTIERREZ, 1983, p. 46, 152).

Por otra parte crecen los desaf铆os tecno-cient铆ficos, comunicacionales, cibern茅ticos, con sus implicancias espirituales. El discernimiento se extiende a creencias y ritos seculares, ya que las nuevas generaciones encuentran a Dios (o le dan la espalda) a trav茅s de redes virtuales y sus m铆sticas relacionales. En cualquier caso 鈥渋nternet contribuye cada vez m谩s a construir la identidad religiosa de las personas鈥 (SPADARO, 2014, p. 29). Se puede prever que surgir谩n desaf铆os in茅ditos, que obligan a repensar el factor religioso.

4 Fe y energ铆a teol贸gica del pueblo

En algunos ambientes la religi贸n popular es considerada 鈥渕ediaci贸n鈥 de la salvaci贸n y hasta de la revelaci贸n cristiana. Esto carece de sustento b铆blico y tampoco es verificado en la experiencia corriente. Por otro lado, la poblaci贸n est谩 avasallada por religiones del individuo y del marketing de cosas y s铆mbolos que aseguran felicidad. En estos contextos surgen preguntas sobre las se帽ales de Dios en comportamientos y espiritualidades de una humanidad crucificada y resucitada.

Lo fundamental es c贸mo Jes煤s y la gran tradici贸n eclesial abordan la existencia humana en el marco del amor a Dios y al pr贸jimo. En este sentido es evaluada la religi贸n popular. Tambi茅n es relevante la pneumatolog铆a, ya que la acci贸n del Esp铆ritu abre a la comunidad los contenidos de la Revelaci贸n (LG 12; GS 11). La actividad del Esp铆ritu afecta 鈥渁 la historia, pueblos, culturas, religiones鈥 y se refiere a 鈥淐risto, Verbo encarnado por obra del Esp铆ritu 鈥 (JUAN PABLO II, RM 28-29). En otras palabras, la religi贸n en-s铆 no ser铆a la mediaci贸n. M谩s bien la atenci贸n va dirigida hacia la fidelidad al Evangelio y hacia se帽ales del Esp铆ritu en cada trayectoria humana (incluyendo la religi贸n cristiana).

En el conjunto del pueblo de Dios el Esp铆ritu mueve y sostiene el sentido de fe (sensus fidei), que es alimentado por la ense帽anza de la Iglesia (cfr LG 12, 25, DV 8). A la reflexi贸n sistem谩tica le corresponde interactuar con la capacidad teol贸gica del pueblo. Puede considerarse como espacio teol贸gico la inteligencia de fe del pueblo (sensus fidelium). De este modo, la comunidad creyente, conducida por los pastores, ingresa a la verdad de Dios y la pone en pr谩ctica para el bien de todos. Esto no sacraliza a la religi贸n popular, ni la convierte en mediaci贸n omnipotente. M谩s bien en ella hay indicadores claro/oscuros que son discernidos por la comunidad eclesial.

El Evangelio no es neutral: peque帽os/as son preferidos/as del Reino y receptores/as de la Revelaci贸n. Esto reubica la koinonia eclesial en el pueblo, y tambi茅n contribuye al intellectus fidei (que en sectores de teolog铆a latinoamericana es concebido como intellectus amoris). La Iglesia se va reubicando en el acontecer del pobre y es dinamizada por la cordial espiritualidad y teolog铆a de los postergados. Dado que persisten estructuras discriminatorias y clericales, sorprende la tenaz y honda inteligencia en todo el pueblo de Dios.

Ahora bien, en lo que suele llamarse religi贸n popular hay mucho tejido eclesial y tambi茅n de otras procedencias. Ello se desenvuelve, en Am茅rica Latina, en espacios cat贸licos, evang茅licos, pentecostales, formas catalogadas como sincr茅ticas, una gama de espiritualidades, y sectores sin afiliaci贸n religiosa. Por otra parte, lo cat贸lico tiende a ser plural y no-excluyente. Por ejemplo, se constata en regiones metropolitanas:

鈥渁 capacidade da Igreja Cat贸lica conviver com modalidades distintas de catolicismo. Essas modalidades de representac茫o asseguram que a Igreja pode abarcar um grande n煤mero de fi茅is, pois cont锚m ofertas de sentido variadas e permitem diversas interpretac玫es simb贸licas do ser cat贸lico鈥 (GOMEZ DE SOUZA, 2002, p. 71).

驴Qu茅 puede hacer cada lector/a de esta secci贸n de la Theologica Latinoamericana? Al interior de la pluralidad del ser cristiano, y en los amplios terrenos de la religi贸n popular, vale cultivar la disciplinada sinton铆a con conocimientos, espiritualidades, comportamientos del pueblo de Dios. Ello conlleva un an谩lisis cr铆tico de la forma en que la poblaci贸n encara cada d铆a sufrimientos y esperanzas. Se trata de una interacci贸n sapiencial y cordial, cient铆fica e interdisciplinaria y, sobretodo, cualitativamente creyente.

Diego Irarrazaval, Universidad Cat贸lica Silva Henriquez, Santiago do Chile. Original espa帽ol.

5 Referencias Bibliogr谩ficas

AZCUY, V; GALLI, C; GONZALEZ, M. Presente y futuro de la teolog铆a en Argentina: homenaje a Lucio Gera. Buenos Aires: Agape, 2006.

DIEZ DE VELASCO, F; GARCIA BAZAN, F. El estudio de la religi贸n. 2. ed. Madrid: Trotta, 2012.

BENEDETTI, L.R. A experi毛ncia no lugar da crenca. IN: DOS ANJOS, Marcio F. Experi毛ncia religiosa. Risco ou Aventura? Sao Paulo: Paulinas/SOTER, 1998, 13-32.

FRANCA MIRANDA, M. de. O cristianismo em face das religi枚es. Sao Paulo: Loyola, 1998.

GALLI, C.M. Dios vive en la ciudad. Buenos Aires: Agape, 2014.

GOMEZ DE SOUZA, L.A. ET AL. (org.). Desafios do catolicismo na cidade. Sao Paulo: Paulus, 2002.

GUTIERREZ, G. La fuerza hist贸rica de los pobres. Lima: CEP, 1979.

GUTIERREZ, G. Beber en su propio pozo. Lima: CEP, 1983.

IRARRAZAVAL, D. La fiesta: s铆mbolo de libertad. Lima: CEP, 1998.

RIBEIRO, H. Religiosidade popular na teolog铆a latinoamericana. Sao Paulo: Paulinas, 1985.

SANCHIS, P. Perspectivas sociologicas sobre o catolicismo. IN: TEIXEIRA, F. MENEZES, R. (orgs.). Catolicismo Plural. Petropolis: Vozes, 2009, 181-206.

SILVA MOREIRA, A. da (org.). O capitalismo como religi盲o Goiania: PUC, Goias, 2012.

SPADARO, A. La fe y el ambiente digital: nudos cr铆ticos y prospectivas. IN: Sociedad Argentina de Teologia, La transmisi贸n de la fe en el mundo de las nuevas tecnolog铆as. Buenos Aires: Agape, 2014, 21-44.

1 V茅ase R. de la Torre, C. Gutierrez, Atlas de la diversidad religiosa en Mexico. Mexico: CIESAS, 2007. F. Mallimaci (dir.), Encuesta sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina, Buenos Aires: FONCYT, 2008, y PUC/ADIMARK. Encuesta nacional bicentenario, Santiago: PUC, 2013, Disponibles en: www.sft.org.ar/2009/ARG, y www.encuestabicentenario.uc.cl/resultados2013/religionycreencias. Acceso julio 2014.

2 V茅ase II Conferencia General del Episcopado Latinomericano (Medell铆n, 1968), documento Pastoral Popular; III Conferencia (Pueblo, 1979), # 444-469; IV Conferencia (Santo Domingo, 1992), # 36-39, 243-251; V Conferencia (Aparecida, 2007), # 88-97, 258-265. En Evangelii Gaudium el Papa Francisco considera la religiosidad-m铆stica-piedad del pueblo (# 68-70, 90, 122-126, 198, 237).